Incrustado en mi corazón, que yace roto tras la puerta de
aquel motel,
Solo para ello servirá ahora, para detener con sus latidos puertas,
Tras las que se esconden corazones clandestinos y derrotados tras la pasión,
En aquel viejo cuchitril.
Ahí permanecerás por siempre querido mío, en ese roto corazón,
En sus ventrículos y válvulas palpitantes de dolor,
Es de infames este desafiante destino, es de cobardes afrontarlo
A lo lejos suena el toc-toc de unas encantadas zapatillas,
De tal vez, una desnuda alma… Así me encuentro ahora, Tan desnuda, como el rocío de la mañana
Pero esa alma, tal vez su desnudez lo causa otro placer… la música
Exhausta de recorrer este mundo en tu búsqueda,
Quedo derrotada ante mi último gemido.
Solo para ello servirá ahora, para detener con sus latidos puertas,
Tras las que se esconden corazones clandestinos y derrotados tras la pasión,
En aquel viejo cuchitril.
Ahí permanecerás por siempre querido mío, en ese roto corazón,
En sus ventrículos y válvulas palpitantes de dolor,
Es de infames este desafiante destino, es de cobardes afrontarlo
A lo lejos suena el toc-toc de unas encantadas zapatillas,
De tal vez, una desnuda alma… Así me encuentro ahora, Tan desnuda, como el rocío de la mañana
Pero esa alma, tal vez su desnudez lo causa otro placer… la música
Exhausta de recorrer este mundo en tu búsqueda,
Quedo derrotada ante mi último gemido.
-DANIELA FRANCO