miércoles, 7 de febrero de 2018

LA COFRADIA


Y la luna lo busca, cada noche con sus pasos
Tan pesados como abrigos en la mar,
Abriendo su morada reposaba y sollozaba el amante,
Adormilado o inconsciente al amar
Con sus pasos encantados por la  arena, recorría
Las historias inconclusas, de la gigante gris
 La cofradía resonaba e inducia con dulzura

La nueva fase lunar.


                                            By Danny Franco

viernes, 8 de abril de 2016

Cortigiane Onesta

Su piel fue lujuria decadente de Venecia, sus muslos finos escondite de secretos de reyes,
Mientras un  amor fugaz quemo su pecho, continuo explorando con tinta los mas bellos versos,
feminismo hambriento de vuelo,  en un agujero. Franca es tu huella como el vuelo de tus lestras, épocas que trascienden en la memoria de ellos... Grita para no perderte y llora para no sentir anhelos.
seguiré por siempre tus pasos,  por ser valiente mujer y no sentir miedo.
Por Danny Franco.



viernes, 19 de junio de 2015

Albert y nosotras...

Albert y nosotras...
Y como no mirarla si era ella quien guardaba mis pasiones y tenia mis mas grandes  adicciones, en una mano dos habanos en la otra un corazón palpitante.
Ella tenia su piel  tersa, blanca, maleable como arena
Su cuello se alargaba, el humo del tabaco nos calmaba, y entonces habló  primero:
Albert era encantador. Le gustaban los desafíos , el vino blanco y mis nalgas frías. Decía que yo era la única que había descongelado su corazón y  que no estaría conmigo si no lo hiciera... 

“ jajaja y así lo hice”. 
Se bañaba conmigo, me decía alguna frase sacada de una serie de anime  y se sonrojaba cuando lo ponía en evidencia, por que tambíen amaba el anime;  a veces llegaba con ese perfume de... (Carolina Herrera), porque según él a sus tías les encantaba abrazarlo. Me llamaba por teléfono en la madrugada, sabía que me gustaba dormir tarde, me contaba lo que iba a hacerme cuando me tuviera enfrente, la distancia nos mataba  y sabía sacarme una sonrisa traviesa con alguna locura que se le ocurría para calmar mi ansiedad. Albert estaba lleno de secretos, hubo un silencio incomodo...
Y luego las dos estallamos  en risas, intercambiamos bromas, y
Después  empece a hablar yo:
Si, definitivamente encantador. Me llevaba a mi restaurante favorito       (Bella Italia), y se ponía nervioso si se topaba con alguien que lo conociera; nunca me pregunte porque, y era por que estaba ciega de amor, decía que mis ojos eran ventanas a un universo distinto, y que ahora ese Universo era su realidad, ahora sé que lo sacó de una serie de muñecos. Lo enloquecían los corset que usaba y mi perfume de Carolina Herrera, besaba mis cachetes como a dos rojas manzanas,  mientras me tocaba las piernas, así me convencía de ir a la cama. A veces, después de hacer el amor, yo despertaba de madrugada y lo sorprendía hablando por teléfono, te parecerá estúpido pero nunca presté atención a eso.
-Si, Albert estaba lleno de secretos
  Mientras la miraba y pensaba como pudo traicionarme con ella, ella que era una extensión de mi cuerpo, la persona a quien mas amaba después de el...
 Mi Gemela.

Y  fue entonces cuando termine el habano casi al mismo tiempo que ella. Fuimos  a la parte trasera del auto y abrieron la cajuela, ahí estaba el cuerpo de Albert en una refrigeradora en partes pequeñas, más muerto  y congelado que las promesas que nos hizo, Lo sacamos  con esfuerzo, lo arrastramos  hasta la orilla y lo arrojamos al hambriento  rió Magdalena lo recibieron con hostilidad los muchos  peces hambrientos. Durante los próximos días, los crustáceos  no pasarían hambre.

viernes, 12 de junio de 2015

respuesta al viento.

Eres como una  abeja entre polen,  con dulce miel bajo tus pies, allí donde se encuentra mi mundo  y atesoro cada segundo  tus escritos y versos, lo mío, solo  es la suerte de un mundo incierto e inesperado, donde cada segundo mi corazón grita por volver a casa, esa casa que tiene siempre sus puertas abiertas... para ti y para mi.
me encuentro  en la mitad del mundo, un mundo frió y sin modales, donde fui obligada a migrar para curar mis alas.


nubes violetas

Y que son las nubes? -preguntó.
Las nubes son simplemente eso... nubes;
que se estrellan unas a otras contra el firmamento y adornan el paisaje, que en ciertas ocasiones  se ve interrumpido por las alas de grandes aviones...  que nunca se detendrán al querer imitar a las aves o a las propias nubes.
Así somos simples mortales, queriendo imitar todo, al ser inherentes al paisaje, a las aves, a la muerte y a las nubes,
en  sus ojos se desvanecía el cielo, como pedazos del mas dulce algodón de azúcar, 
y en los míos brotaban lagrimas que humedecían mis mejillas, y me replicaban una y otra vez un sentimiento que ya no era tan mio, si no tan nuestro. el dejar una camino atrás y proseguir adelante tras los sordos campos y nubes tan dulces como ella. 

lunes, 13 de octubre de 2014

GRITA!!!

Te deslizas tan  despacio al tótem de mi cintura,
Como un rito celestial…
   GRITA!!!
Que mi  desnudez habla el lenguaje que quieras.
Como las lágrimas derramadas por el himen celestial que escondes bajo tus muslos,
Los humeantes  y libidinosos de nuestros cuerpos desconocidos, 
Los salvajes cantos celestiales, por así llamarles…
 Cabalgando como un  pirata sobre tus olas ahogantes  de locura
Enjaulando el dolor de tu vientre en   los mástiles  de mi cuerpo varonil y en cada encierro un millar de besos.
Y probé…
Probé,  de ese cuerpo desconocido rosando cada milímetro, percibí el
Salado y el dulce.  Jamás sentí un sabor tan ancestral y puro.
 derramo un amor convertido ya en nieve a tus espaldas…

jueves, 4 de septiembre de 2014

Marejada

Y de esa sonrisa se derivaban un montón de olas caóticas,
 que tal vez tengan que ver con deseos o anhelos que quise alguna vez cumplir,
 y con algunos fragmentos de sus versos que me emocionan...
                                                                                     Su piel era tersa, blanca, maleable, arena.
Su cuello se alargaba y yo la recorría con mis dedos espinados...
                                                                                     Su tórax se expandía y yo me dejaba llevar por su                                                                                                                                              ardiente marea. 
Su espalda se ensanchaba y sus escápulas querían convertirse en alas y yo me aferraba a aquella mariposa para volar. Su vientre se curvaba y yo derramaba en ella mi lengua para conocer el pulso de la mar. Sus muslos se entreabrían y mis manos se posaban en tus rodillas para iniciar la adoración del alba. Melódicos gemidos envolvía mi cabeza y me obligaba a escuchar el flujo anhelante de sus entrañas. Gemías... Y yo, ciego de olas naufragaba como pez en la punta de tus pies, hecho roca y arena.