El día está como para quemar iglesias y masturbarse entre llamas danzantes e ídolos incinerados.
El día está como para callar a patadas los ruidos del mundo y para abrazarlas melodías del culo.
El día está como para bañarse en orines tibios y secarse al sol sobre la tumba de tu padre.
El día está como para comer fetos frescos y vomitar en vaginas viejas y secas.
El día está como para tener una cita romántica con la muerte y coger toda la noche con la vida.
El día está como para hacer y decir tantas pendejadas que pasen por la cabeza sin reprimirse un solo segundo.
El día está quizá...
Mañana no
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